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“¿Cuándo vamos a reaccionar contra este atentado contra nuestro patrimonio?”, se preguntan los ribereños de Entrepeñas y Buendía

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Un artículo publicado en ElDiario.es sobre la progresiva desertificación del sureste español vuelve a señalar directamente a la agricultura industrial como principal culpable de un problema que, afectando a todos los españoles, no termina de saltar a la opinión pública. A medio plazo podríamos enfrentarnos a un problema gravísimo, sin precedentes en la historia de España, por culpa de la desmedida avaricia y sed de una serie de empresas privadas.

“Es absolutamente surrealista que, con la que han liado en el Mar Menor y el Tajo, no esté en boca de todos los españoles este saqueo sistemático de nuestros recursos naturales, perpetrado al amor de una administración cómplice de los intereses particulares del SCRATS”. Así de duro vuelve a mostrarse Francisco Pérez Torrecilla, presidente de la Asociación de Municipios Ribereños que desde hace mucho tiempo viene señalando al monstruo que se esconde en el armario, un vampiro sediento del agua del Tajo que hasta hace poco era invisible para todas las administraciones.

Sólo la Junta de Castilla - La Mancha, tras años de permisividad, ha despertado en esta legislatura y lleva tiempo enfrascada en una lucha sin cuartel contra el abuso y la sobreexplotación de recursos propios y ajenos que el Gobierno de Murcia aplaude y protege.

Ahora que todos los dedos comienzan a apuntar en una misma dirección, los ribereños se preguntan cómo es posible que no salte a primera plana de todos los medios. “La prensa local y regional es muy consciente del problema real y su causante, pero es desquiciante ver cómo a nivel nacional la opinión pública está más preocupada por lo que pasa en Cataluña o el Valle de los Caídos, que por el atentado ecológico que ha explotado en el corazón de Murcia, en el propio Mar Menor; un trombo que se inició en el Tajo y viajó por las tuberías del infausto Trasvase hasta reventar la laguna salada”.

“Parece que nos preocupa más un millón de euros en promoción de las desaladoras que los 600 millones que costará intentar devolver la vida al Mar Menor, o los miles de millones de euros que gastamos en el Trasvase, para inflar y sostener la burbuja del regadío industrial”, lamenta Pérez Torrecilla.

Y es que, mientras según informa ElDiario.es podríamos enfrentarnos a un problema grave que provocaría fuertes migraciones dentro de la península, amén de las consecuencias que ya sufrimos, todavía seguimos barruntando como posible un nuevo trasvase que siga alimentando al monstruo. “Cada vez que el SCRATS saliera a pedir agua, los 46 millones de españoles deberíamos gritar al unísono: ¡NO!”, concluye el también alcalde de Sacedón.