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Valor, luz y respeto, los tres regalos que la Asociación de Municipios Ribereños le pide a los Reyes Magos este año para que vuelva el agua.

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Valor, para que el Ministerio siga defendiendo los intereses de la nación frente a los del poderoso lobby trasvasista; luz (y taquígrafos), para que todos los españoles sean conscientes de lo que sucede realmente en la Región de Murcia; respeto por la naturaleza, bosque y un nuevo modelo de agricultura sostenible para que vuelva la lluvia y todos los españoles tengamos garantizado el acceso a un agua de calidad.

Melchor, Gaspar y Baltasar tienen tarea este año, además de la inmensa cantidad de regalos que les han pedido los niños y niñas que viven en España, los municipios ribereños de Entrepeñas y Buendía han acudido a sus mágicas majestades para rogarles precisamente un futuro mejor para todos eso pequeñajos; un futuro con agua de calidad.

Y como solicitarles que usaran sus ancianas artes para rellenar mágicamente los embalses y ríos de toda España hubiera sido agua para hoy y sed para mañana, puesto que la avaricia de unos pocos nos llevaría en poco tiempo a la misma situación, han optado por pedirles tres regalos simbólicos, como el oro, el incienso y la mirra; para garantizar agua y de calidad, no envenenada con nitratos ni secuestrada para riego.

Valor para la ministra Teresa Ribera y todos los trabajadores del Ministerio de Transición Ecológica, que habrán de enfrentarse a la violencia de un sindicato, el SCRATS, que cree que el agua del Tajo es suya por derecho. Valor para hacer frente a todo el populismo que arreciará en el Levante para defender lo insostenible, pensando únicamente en la cartera de los cuatro dueños de la agroindustria y no en el patrimonio de los españoles.

Luz y taquígrafos para explicárselo al resto de los españoles y levantar la alfombra en una Región de Murcia que ha sufrido durante demasiado tiempo el oscurantismo y la mala política de dirigentes “que van de la mano” de la agroindustria. Hay muchas mentiras y medias verdades anquilosadas en la población, que necesitan de paciencia y pedagogía para ser curadas: ni el agua de los ríos se pierde en el mar, ni Europa apoyó el Trasvase del Ebro, ni el Tajo tiene excedentes, etc. “El colapso del Mar Menor o las espumas del Tajo no pueden pasar de puntillas por la actualidad, eclipsados por problemas políticos en otras regiones; Nos estamos jugando el futuro”, denuncian los ribereños. El regadío consume el ochenta por ciento del agua disponible en España; no falta agua, sobra demanda.

Respeto por la naturaleza, bosque y un nuevo modelo de agricultura sostenible que abandone la depredación de recursos. La agricultura tradicional, sostenible, no es el problema, lo es la agroindustria. Si queremos que llueva hace falta más bosque, más monte; el paisaje antropogénico que podemos observar a vista de satélite con solo asomarnos a Google Maps es una aberración, que junto a otros factores nos ha conducido a la situación en la que estamos. Una lechuga no es más ecológica que un árbol. “Hemos secado ríos, envenenado y consumido gran parte de nuestros recursos subterráneos, destrozado el Mar Menor, para competir con países en vías de desarrollo en un modelo depredador de agricultura, que nos lleva cada año a ver cómo se tiran a la basura toneladas de productos para regular un mercado que, de por sí, genera más pobreza que otra cosa. Quizá sea el momento de cambiar”, piden los ribereños.

 

Last modified onWednesday, 08 July 2020 14:39